Comer en el restaurane

Comer en el restaurante

 

 

 

En muchas ocasiones comer fuera de casa supone saltarse la dieta. Es muy común cuando se intenta perder peso quedarse en casa para evitar comer de más. La vida social y la dieta equilibrada pueden ser compatibles si sigues unos pequeños consejos.

 

Es importante no llegar el restaurante como mucha hambre, ya que cuando el cuerpo se expone a largos periodos de tiempo sin comer, se ve afectado por un déficit de glucosa y trata de conseguir energía a través de los alimentos grasos. Si llegamos al restaurante con mucha hambre pediremos comidas con mayores cantidades de grasas y será mas difícil controlar lo que comemos.

 

Otro punto importante es moderar las visitas a restaurantes tipo buffet o autoservicio. Es una manera de evitar tentaciones. Es normal que ante la visión de tanta comida nos pasemos llenando el plato y queramos probarlo todo.

 

No te excedas con las bebidas. Suele ser frecuente llegar al restaurante con sed y pedir un refresco o una bebida con alcohol. Es preferible que aplaques esta sensación con agua.

 

No piques con los entrantes. Es muy común pedir algo de aperitivo, normalmente comidas bastante calorías y con alto contenido en grasas. Lo mejor es intentar no pedir entrantes con muchas grasas, evitando las frituras. Además, si llegamos con hambre abusamos del picoteo y en muchas casos no tenemos hambre cuando llega el plato principal. Lo ideal es esperar el plato para saciar nuestra hambre.

 

A la hora de comer de menú, los primeros platos suelen llevar menos calorías, menos grasas y más carbohidratos complejos que los segundos, por lo que son más aconsejables para controlar el peso y el colesterol. Respecto a los segundos, elige carnes magras (pollo sin piel, pavo, conejo, ternera, algunas partes del cerdo -lomo, la paleta y el solomillo-) y pescados. Acostúmbrate a pedir las cosas a la plancha, a la parrilla o asadas. Y de acompañamiento mejor ensaladas, verduras cocidas o a la plancha que patatas fritas.

 

Si los platos o ensaladas llevan salsas, pide que te las sirvan aparte y escoge las que están hechas de tomate u otros vegetales mejor que las de nata o leche. Los aliños será preferible utilizar aceite de oliva pero debes procurar aliñar tu la ensalada de forma que controles la cantidad que pones.

 

No hace falta comérselo todo, cuando comemos fuera, muchas veces las cantidades son excesivas, toma sólo lo que necesites.

 

Opta por un postre sano. Si te apetece, selecciona fruta fresca o un lácteo.

 

Una vez tengas esto claro, abre la carta y elige de primero entre setas, champiñones, verduras a la plancha, marisco o molusco cocido (mejillones, berberechos…). De segundo, un pescado al horno o a la sal, o bien carne de ternera o de pollo a la piedra o a la plancha. Y, de postre, una fruta o un yogur.

 

La regla básica para poder hacer tus propias combinaciones es que el menú resultante esté compuesto por hidratos de carbono (pan, legumbres, pasta, arroz...), proteínas (principalmente carne y pescado) y una o dos raciones de alimentos del grupo de las frutas, verduras y hortalizas.